Esta mañana nos hemos vuelto a levantar con un nuevo atentado de ETA. Esta vez han atentado contra una casa cuartel de la Guardia Civil, en Legutiano, cerca de Vitoria. A causa de este atentando debemos lamentar una víctima mortal y cuatro heridos. Este Guardia Civil fallecido no era un número más; tenía un nombre, una familia, toda una vida por delante que unos miserables y cobardes han decidido truncar porqué sí, porque simplemente les apetecía.
¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar estas muestras de crueldad cobarde? ¿Hasta cuándo deberemos soportar que nos maten por nuestros ideales, por no pensar lo mismo que ellos?
Este pasado fin de semana estuve junto a algunos de mis compañeros de JSC en el País Vasco. En un principio dude entre si era sensato o no realizar este viaje. Para más INRI viajaba como militante socialista. Lo pensé un par de veces y al final decidí que iba. No debo esconder lo que pienso, mis ideales, mis sentimientos, el color que me define y la bandera que me representa por una panda de viles asesinos que siempre matan por la espalda, a sangre fría y sin dar la cara, encapuchados.
En este viaje vi a Sandra Carrasco. La misma que salió a leer un comunicado tras el asesinato de su padre por esta misma banda terrorista. Por gente como ella decidí que debía ir a darles mi apoyo. Es lo único que puedo hacer.
Espero que en un futuro no muy lejano pueda pasearme por este país sin miedo a que nadie me mate por la espalda o ponga una bomba en el momentos más inesperado y decida terminar con mi vida.
Tal y como dijo Patxi López en la Fiesta de la Rosa el pasado domingo en Baracaldo “los asesinos no tienen cabida en esta sociedad”. ¡A ver si se enteran!
¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar estas muestras de crueldad cobarde? ¿Hasta cuándo deberemos soportar que nos maten por nuestros ideales, por no pensar lo mismo que ellos?
Este pasado fin de semana estuve junto a algunos de mis compañeros de JSC en el País Vasco. En un principio dude entre si era sensato o no realizar este viaje. Para más INRI viajaba como militante socialista. Lo pensé un par de veces y al final decidí que iba. No debo esconder lo que pienso, mis ideales, mis sentimientos, el color que me define y la bandera que me representa por una panda de viles asesinos que siempre matan por la espalda, a sangre fría y sin dar la cara, encapuchados.
En este viaje vi a Sandra Carrasco. La misma que salió a leer un comunicado tras el asesinato de su padre por esta misma banda terrorista. Por gente como ella decidí que debía ir a darles mi apoyo. Es lo único que puedo hacer.
Espero que en un futuro no muy lejano pueda pasearme por este país sin miedo a que nadie me mate por la espalda o ponga una bomba en el momentos más inesperado y decida terminar con mi vida.
Tal y como dijo Patxi López en la Fiesta de la Rosa el pasado domingo en Baracaldo “los asesinos no tienen cabida en esta sociedad”. ¡A ver si se enteran!




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada