lunes 14 de abril de 2008

III República Española


En la corta vida de este blog he hablado alguna vez de mi abuelo. Este próximo noviembre hará 39 años que ya no está aquí. No llegué a conocerle pero sí su legado político; a través de mi madre. Él es un claro ejemplo de aquellos que lucharon para que hoy en día tengamos los derechos de los que disfrutamos.

Cuando se proclamó la II República él tenía 10 años. Por aquella época ya vivía en Barcelona. Al producirse este acontecimiento crecía en un país libre, con derechos iguales para él y para su hermana. Los dos, cuando llegasen a la mayoría de edad, podrían votar para elegir a sus mandatarios al igual que podrían decidir si querían casarse por la iglesia o por lo civil. Esto no pudo ser porque 5 años después alguien truncó sus esperanzas, su futuro y se llevó sus ilusiones. Alguien le hizo luchar (a mi abuelo) en una guerra que él no quería. Alguien le quitó todos sus derechos.

Años después, cuando nació mi madre, la crió para que fuese una mujer que luchase por el cambio para que ella, las mujeres de su generación y las venideras, volviesen a recuperar los derechos que les habían quitado con el golpe de estado.

No pudo ver el cambio, ni la muerte del dictador Franco, el culpable del mal que le hizo enfermar en esa cruel e injusta guerra. Él le inculcó a mi madre el luchar para volver a instaurar la III República.

Hoy es un gran día para homenajear a toda esa gente que luchó para instaurar la III República. A aquellos que hicieron que se aboliesen las distinciones en cuanto a derechos entre las clases sociales. A aquellos que instauraron el sufragio universal e hicieron que todos los ciudadanos tuviesen derecho a una educación. Es por todos ellos por lo que nosotros, sus descendientes, debemos seguir luchando, debemos continuar con su legado.

Cada nuevo día que amanece estamos más cerca de poder, en un futuro, proclamar la II República. Espero no morirme sin poder verlo.

¡Salud y, hoy más que nunca, República!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojala que a todos los que lucharon, se les recordase como a tu abuelo, a unos se les olvidó por miedo a hablar de ellos durante la dictadura a otros se les olvidó, por el mismo olvido.

Yo como hija tenia el deber de comunicar todo lo que el me explicaba sobre lo que paso en esa cruenta guerra. Tube la gran suerte de ser nada mas y nada menos que la hija de Juan Pardo, no pude tener mejor padre. Creo que con vosotras, el legado no ha caido en saco roto, luchar siempre dentro de la demócracia para conseguir libertades y que vuestras ideologías lleguen a buen termino, pero sobre todo, ser íntegras, en todos los campos de vuestra vida.

Estoy orgullosa de vosotras como siempre os digo.

Irene nunca olvides de escribir cosas de tu abuelo.

Un besito.

Y Viva la República.


Tu madre.